David Yáñez, Raúl Martín y David Suriol de la empresa Deutecno, Ingeniería Electrónica y Electromecánica, en Madrid. David Yáñez es el técnico que desarrolla toda la parte de I+D, Raúl Martín se encarga de la producción fabricando una serie de 100 de la manera más económica y eficiente y Suriol es el responsable de salir a vender el producto.
El trabajo de estos españoles ha sido galardonado el año pasado con el premio Emprendedores de la Fundación Everis, tambien recibieron el premio Innovación y el Emprendimiento 2011 de la Secretaría General Iberoamericana, en la Cumbre Iberoamericana desarrollada recientemente.
La nariz humana puede detectar más de 10.000 olores distintos con cerca de 400 genes funcionales. Los animales, tienen cerca de 1000 genes de receptores olfativos. Cada olor activa múltiples receptores del sistema olfativo y ese patrón de activación produce señales químicas que el cerebro puede reconocer como un aroma determinado.
El desarrollo de una nariz artificial se lleva estudiando desde los años 60. Es uno de los sentidos humanos que están más lejos en la carrera tecnológica. Existe un proyecto en la Comunidad de Madrid llamado Olfactosense. La Universidad Autónoma, fundaciones, hospitales y grupos de investigación investigan cómo funciona la nariz de los animales y a partir de ahí sacan conclusiones.
David Yáñez recoge esas conclusiones de investigación y las materializa en un producto que es, hoy por hoy, la nariz artificial más pequeña y económica del mundo. Se diferencia respecto a las otras en que esta funciona con un solo sensor y tiene la capacidad de discriminar varios olores.
El grupo lleva cinco años de investigación y tres años metidos en materializar esas conclusiones en una nariz artificial. Ahora, el camino es desarrollar aplicaciones comerciales.
Se está trabajando en varios campos; detección de drogas o explosivos para cuerpos de seguridad o detectar el mal olor en el agua y fugas de combustible y petróleo. El trabajo que llevan adelante es un proyecto internacional, se está trabajando con una empresa como Repsol para detectar fugas de petróleo o de combustible, eso funciona también con la empresa petrolera de Perú, con Texaco, con Shell o con quien sea. Son aplicaciones que nadie ha desarrollado y por eso se convierten en aplicaciones comerciales para todo el mundo.
En aplicaciones médicas, se utiliza para descubrir el grado de capacidad olfativa del enfermo de Alzheimer,ya que la ausencia del sentido del olfato es uno de los síntomas de esta enfermedad. Hasta ahora solo se podía detectar por resonancia magnética, pero sin conocerse los niveles exactos de olor percibidos por el enfermo.
En cuanto a defensa, desarrollan para el ejército una nariz inhalámbrica que puede llevarse en el chaleco y que permite detectar nubes tóxicas que puede haber en el campo de batalla. Envía una señal a un ordenador central que va dibujando la nube.
Esta empresa española penas tiene competencia. Hay empresas que hacen narices artificiales, pero que son muy complejas, muy caras y que tienen tamaños de neveras. Deutecno tiene al final una nariz que es muy pequeñita y barata.
La nariz artificial española cuenta, en la parte sensitiva, con una lámina de óxido de estaño que tiene unas microesferas de óxido metal que cambian su composición con el olor y es lo que se mide modulando una serie de parámetros para poder signarlos con un solo sensor en vez de múltiples sensores. El dispositivo tiene un cable que se conecta a la computadora.
Además de la nariz artificial, Yáñez, Martín y Suriol trabajan en otra línea de negocio que tiene que ver con la energía renovable o limpia. “Utilizamos el movimiento de las cosas para generar energía”, señalan. Han instalado en España el primer suelo que, al pisarlo, genera energía para encender las luces.
Han desarrollado un aire generador que consiste en un molino de viento que no tiene aspas. La ventaja es que se puede utilizar en zonas de muy poco viento o en zonas de mucho viento, donde los molinos tradicionales no funcionan bien. La energía que genera es más económica porque el molino tradicional tiene muchos elementos mecánicos y un mantenimiento mayor.
El trabajo continúa para estos tres investigadores, que apuestan por la innovación, en un mundo de constante cambio.

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