jueves, 17 de mayo de 2012

Come picante para perder grasa

La salud y la estética han hecho que la demanda de cirugía para perder peso sea cada vez mayor debido al aumento de la obesidad por lo que, según los expertos, será necesario el uso de procedimientos cada vez menos invasivos.

Investigadores del Brigham and Women's Hospital de Boston (Estados Unidos) han descubierto que la capsaicina, componente de los pimientos responsable de la sensación de ardor que suelen provocar los condimentos picantes, puede ser clave para reducir la grasa abdominal visceral.

Así se desprende de un estudio que publica en su último número la revista Digestive Diseases and Sciences, que ha probado la eficacia como tratamiento bariátrico de la vagotomía y la desaferentación vagal, que utiliza este compuesto.

La vagotomía consiste en extraer el nervio vago, que envía información entre el intestino y el cerebro, mientras que el segundo procedimiento, que también implica el nervio vago, consiste en utilizar la capsaicina para destruir sólo ciertas fibras nerviosas en lugar de eliminar por completo el nervio.

En concreto, acaba con aquellas fibras nerviosas que llevan señales desde el intestino al cerebro, dejando intactas las fibras nerviosas que envían señales en la dirección opuesta, desde el cerebro hasta el intestino.

Después de probar las dos cirugías en el laboratorio, los investigadores encontraron que la vagotomía reduce significativamente la grasa corporal, incluida la grasa abdominal visceral,  un marcador importante de la obesidad que también ayuda a predecir enfermedades asociadas, como la diabetes.

Por su parte, la desaferentación vagal también mostró una reducción de dicha grasa de forma notable, pero en menor grado. "La reducción de la grasa visceral es particularmente importante", ha explicado Ali Tavakkoli, autor del estudio.

La ventaja de esta última, no obstante, es que está asociada a una menor incidencia de efectos secundarios.
Los investigadores han reconocido que aún queda trabajo por hacer para corroborar si estas cirugías se pueden utilizar en los seres humanos, y si la capsaicina puede ser aplicada directamente a las fibras vagales humanas como parece prometer el estudio.

Un robot que genera olores desde Internet

Ahora será su nariz quien le diga quién está hablando de usted, gracias a una especie de robot conectado a internet, Olly, que produce olores cada vez que alguien menciona su nombre en las redes sociales.

Por cada mención o referencia, Olly emite una ráfaga de olor como "recompensa" por la interacción en línea.

Olly fue creado por Benjamin Redford y es un proyecto diseñado para la compañía de tecnología Mint. La idea, dijo Redford a la BBC, era desarrollar un dispositivo alternativo a las alertas que vemos todos los días, a todas horas, en nuestra pantalla.

"Hemos querido premiar a las personas en el mundo físico por sus interacciones digitales y sociales", dijo.
Y el olor surgió rápidamente como un buen medio para la notificación, puesto que el perfume puede captar la atención de una persona sin distraerla demasiado.

"Cada vez estamos pasando más tiempo ante la pantalla y es bueno tener otro tipo de estímulo sensorial en lugar del audio y el video", dijo.

El olor es una manera intuitiva para medir la interacción en línea sin tener que revisar constantemente las alertas, notificaciones y otras corrientes de mensajes que se generan en las redes sociales, dijo.

"Pueden ser demasiado", dijo Redford.

Hecho en casa

Olly (que, en inglés, es una abreviación de la palabra 'olfativo') ha pasado por varias versiones desde su diseño inicial. Los últimos prototipos son para un aparato mucho más pequeño que el original.

El proyecto fue lanzado en internet con una licencia de Creative Commons –que reduce las barreras legales de la producción intelectual– con el objetivo de que cualquiera pueda hacer su propio modelo de Olly, dijo Redford.

Pero crear un prototipo de estos exige cierta destreza electrónica, imprimir en tercera dimensión y programar en software.

Una vez terminado, Olly pondrá su ojo en Twitter, Facebook o cualquier otra red social. El software que controla Olly se puede ajustar para que emita un perfume determinado para los diferentes tipos de interacción en internet, como un retweet, un comentario, una mención o incluso la búsqueda en Google de su nombre.

Los olores que genera Olly en una habitación también se pueden adaptar, ya que el dispositivo tiene un cajón en su parte posterior en el que se guarda el perfume. Los olores generados durante las pruebas incluyeron el vómito, el algodón de azúcar y el perfume de la pareja, dijo el Redford.

La complejidad que implicó la construcción de Olly hizo que su audiencia se redujera, dijo Redford, pero agregó que la idea está ganando adeptos.

Un chef en EE.UU., por ejemplo, cargó su Olly con el olor de una tortilla para vigilar las menciones de su restaurante en internet.

Olly también ha llamado la atención de las empresas, señala el experto. Una compañía fabricó una gran cantidad de Ollys para promover una campaña que lanzará a final de este 2012.