Pues eso, resulta que llevo viviendo ya dos años en la urbanización y creo que no he pasado del “buenos días, buenos días” con los vecinos. No por nada, solo porque soy “el raro”. Mientras los demás quedan para ver partidos, salir con la bici, hablar del jardín o del tostonazo del corazón de turno, yo huyo.
Si mi vehículo es una moto y no un coche la gente me dice “¿qué raro eres no?”, si viajo solo con ella al fin del mundo y me ven una sonrisa de oreja a oreja, me preguntan “¿en moto?, ¿no tienes coche?, ¿Qué raro eres no?”. Y no te digo nada si está lloviendo “¿vas a ir en moto?, que valor, que raro eres hijo”.
Llevo tatuados esqueletos bailando, cazadores de mujeres, una luna que parece Marte, un bisonte de las cuevas de Altamira, un lagarto que sube por mi pantorrilla …. “ ¿p'que te pintas? y ya que lo haces, ¿no te podías haber dibujado algo bonito?, que raro eres hijo”.
Puedo caminar solo durante horas. Hablo con mi perro. El mar me hipnotiza. Si empiezo un libro que me atrapa me puede amanecer leyendo. Si ha sobrado cocido del día anterior, ¿Por qué no hacerme un sandwich?, ¿y un bocadillo de plátano con chocolate?.Puedo beber cerveza sin límite (o casi). Cuando quedo con mis amigos en casa la calle parece una concentración de motos. Y ellos son raros de narices. Y los vecinos dicen, “ ¿qué raro es ese no?”.
Me gustaría hacer un viaje andando, cuanto más lejos mejor, sin tiempo, sin reloj, sin presión, sin saber si volveré. Y si lo cuento, la gente me dice “¿qué raro eres no?”.
Las películas que me tienen que hacer llorar no lo consiguen, pero puedo llorar viendo Blade Runner o con un comic. No entiendo el ballet, ni la ópera. No consiguen hacerme creer que son delgados, guapos y glamurosos o jóvenes si los veo cuarentones y trufados de codillo. Sus cantos con voces maquilladas, impostada, estudiadas no me llegan a decir nada. No consigo “ver” lo que hay que “ver” en ese cuadro en blanco con el puntito azul titulado “infinito ancestral”, solo “veo” la cara dura del que lo “pintó” y el esnobismo puritano y cobarde del que lo expone. Lo siento, pero soy raro.
¿Y tú, porque eres tan raro?
Realmente no conozco nadie totalmente feliz o infeliz, más bien va por días. Esto con la tecnología nada que ver, más bien con lo de vomitar ;)
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